26 de febrero de 2015

Hierbabuena

Sienna-Miller-Alfie

El amor,

ese viejo ne贸n

al que a煤n

se le encienden

las letras

Karmelo C. Iribarren

 

Enciendo la televisi贸n. Es la noche de los Oscar. Veo a Sienna Miller posando para los periodistas en la alfombra roja con un vestido de 脫scar de la Renta. Y algo se activa en mi cerebro (aparte del horrible chiste: Vaya, parece que Sienna Miller se ha tra铆do su propio Oscar de casa, que de forma inexplicable resuena en mi cabeza con la voz de Mat铆as Prats).

Ver a Sienna Miller me hace recordar un momento de hace a帽os, cuando un amigo me llam贸 con la urgencia de quien te avisa de un incendio en tu edificio para decirme que fuera inmediatamente al cine a ver Alfie porque sal铆a Sienna Miller 鈥減r谩cticamente desnuda, tan solo llevando unas botas鈥. T铆pica llamada con cierto contenido sexual a la hora del aperitivo familiar del domingo que escuchas mostrando un rictus serio al lado de tu t铆a abuela Titi, musitando Aj谩, correcto, s铆, perfecto, como si al otro lado de la l铆nea estuviera un operador cont谩ndote las bondades de tu portabilidad a Vodafone. Y yo sent铆 que ya no respet谩bamos ni los domingos, al m谩s puro estilo The Wire cuando disparan a la abuela de Omar camino de la iglesia, salt谩ndose la sagrada tregua dominical entre camellos de West Baltimore.

Fui a ver Alfie, claro. Esa misma semana. Siempre me tomo muy en serio las recomendaciones cin茅filas de mis amigos. Adem谩s por aquella 茅poca a m铆 me gustaba bastante Sienna Miller. Bueno, y me sigue gustando. Que escrito as铆 suena como si hubiera quedado con ella a cenar y hubiera salido luego desencantado de la experiencia. Mi amiga 脕ngela, mi content curator (porque ahora se dice content curator) en temas de moda y estilo, siempre me dec铆a que Sienna ten铆a cierto toque hortera vistiendo. Que la que ten铆a rollo de verdad era Kate Moss. As铆 que a m铆 no me pod铆an gustar las dos. O de los Stones, o de los Beatles. O de Sienna, o de Kate. Tal vez por eso fui a verla semidesnuda en Alfie. Necesitaba formarme una opini贸n sin prejuicios de vestuario.

Lo cierto es que no sal铆 muy entusiasmado de la pel铆cula. Me satur贸 la omnipresencia de un Jude Law encantado de haberse conocido en cada plano. Tampoco es que fuera yo muy entusiasta de la Alfie original con Michael Caine, todo hay que decirlo. Pero s铆 que disfrut茅 de la banda sonora, de Marisa Tomei y, efectivamente, de una Sienna Miller haciendo de mujer fatal con cierta tendencia a la autodestrucci贸n, pintando paredes con una camisa rosa (o salm贸n, seg煤n el Pantone de Ross Geller), fumando, y pisando por la vida como el caballo de Atila.

 

Hay una escena en concreto que me llam贸 poderosamente la atenci贸n.聽Ese momento en el que Alfie compara al inestable personaje de Sienna Miller con la estatua de una diosa que le hab铆a impactado de ni帽o durante una visita escolar a un museo: extraordinariamente bella pero da帽ada de forma irreparable. Algo solo perceptible desde cierto 谩ngulo. Un defecto apreciable 煤nicamente cuando te encuentras muy cerca. Demasiado.

Cuando era ni帽o, la escuela nos llev贸 de visita cultural a ver un poco de arte a uno de esos grandes museos de la ciudad. Me qued茅 mirando la estatua de una diosa griega hecha en m谩rmol. Era hermosa. Una figura femenina perfecta. Unos rasgos precisos. Exquisita. Me qued茅 embobado. Cuando la profesora nos llam贸, pas茅 al lado de la diosa griega y me di cuenta de que estaba llena de grietas, mellas, imperfecciones, arruinando por completo mi impresi贸n de la estatua鈥

As铆 es Nikki. Una escultura preciosa, da帽ada de forma que no te das cuenta hasta que est谩s demasiado cerca

 

Me qued茅 masticando aquel momento.

Tiempo despu茅s de ver la pel铆cula, leyendo en un tren hacia Alcal谩 de Henares, me top茅 con un p谩rrafo muy similar en las pol茅micas memorias sentimentales de Luis Racionero, 聽鈥淪obrevivir a un gran amor, seis veces鈥. Contaba c贸mo de joven hab铆a vivido una decepci贸n similar a la de Alfie con otra estatua durante la visita a un museo, y lo comparaba con su relaci贸n con algunas mujeres de notable belleza que hab铆an pasado por su vida, y que luego hab铆an resultado estar agrietadas, rotas, irreparables.

De esta coincidencia saqu茅 dos conclusiones r谩pidas

1.- Hay gente que lleva un rollo muy turbio con las estatuas cuando visita museos.

2.- La met谩fora, no obstante, me resultaba muy familiar.

Y pens茅 en todas esas chicas-estatua similares que hab铆a conocido. Y en todos los chicos-estatua. En esa facilidad que tenemos para echar la culpa al de enfrente de nuestros propios naufragios.

Era muy guapa pero estaba bastante loca.

Era buen chico pero result贸 ser un intenso.

Me gusta pero no me encanta.

Me has conocido en un momento extra帽o de mi vida

 

Me reconoc铆 a m铆 mismo parapet谩ndome tras esas excusas lamentables de estatuas. Y luego me di cuenta de una realidad innegable. Un giro inesperado de los acontecimientos que me hizo revivir la escena final de la taza de caf茅 de “Sospechosos Habituales”: yo era el culpable. Los dem谩s estaban perfectos. Yo era el de los defectos. Yo era el del costado da帽ado cuando te acercabas. Yo era el de las imperfecciones. Yo era el tarado. Yo era, en fin, la estatua. Con el agravante de que nadie me querr铆a en su museo.

Hace unos d铆as me llamaron de una revista latinoamericana para escribir sobre enamorarse. Yo no s茅 por qu茅 me mandan a m铆 estos encargos tan complicados. Luego me di cuenta de que se trataba de un especial de San Valent铆n y me baj茅 del carro a tiempo. Que uno empieza participando en un especial de San Valent铆n y termina un 14 de febrero cualquiera en un spa viendo “Cincuenta sombras de Grey” y comiendo fresas ba帽adas en chocolate. Cuando ya has entrado en esta rueda, es dif铆cil salir. No obstante, segu铆 dando vueltas a eso de escribir sobre los enamoramientos, como si fuera Javier Mar铆as. Pensar sobre un art铆culo que jam谩s publicar茅 es una de mis mayores especialidades profesionales.

Siempre he pensado que escribir sobre un espinoso tema como el amor es un ejercicio de funambulismo del que es muy dif铆cil salir indemne sin hacer el rid铆culo. Es tratar de jugar al primer toque en un Mendizorroza embarrado. Como cuando te encuentras con una escena de sexo en un libro: o es una perorata t茅cnica sobre anatom铆a como la fr铆a exposici贸n de un homicidio propia de un forense de CSI Miami, o parece escrito por un adolescente en plena efervescencia hormonal.

驴C贸mo describir con palabras la sensaci贸n estar enamorado?

Para m铆 es estar trabajando duro una larga temporada, aguantando a una caterva de est煤pidos a tu alrededor de distinto calibre, e irte por fin unos d铆as de vacaciones a alg煤n lugar con mar, y tras una cuantas horas en el coche, incluyendo el infame atasco a la salida, llegar ya anocheciendo, y es entonces cuando bajas la ventanilla del coche, con un disco antiguo de Weezer sonando, 聽y aunque no puedas ver el mar, ya notas el aire c谩lido cargado de sal. La electricidad. No ves el mar todav铆a, pero lo notas en el paladar, en los labios, en el pelo. Lo hueles. Sabes que hay ah铆 algo, a la vuelta de la esquina, en la siguiente calle, o tal vez tras ese edificio horrible, algo que aparecer谩 de repente, algo grande que har谩 que todo merezca la pena. Un momento fugaz y fulminante. Creo que eso es lo m谩s parecido que yo conozco a estar enamorado.

Pero, al mismo tiempo, es un arma de doble filo. Traicionero como un mojito: un trago dulce que te emborracha la cabeza en cuesti贸n de minutos y que, como te despistes, te puede dejar como un pasmarote haciendo el rid铆culo con un trozo de hierbabuena decorando los pi帽os y, para mayor escarnio, siempre eres t煤 el 煤ltimo en enterarte.

No hay t茅rmino medio. O, si lo hay, nunca me interes贸 demasiado. Tal vez haya grados intermedios de enamoramiento. Una cuesti贸n de nomenclatura. De la misma manera que a煤n empleamos “salario” de cuando se pagaba con pu帽ados de sal a los romanos, compramos queso light en el supermercado, o cerveza sin alcohol. El nombre permanece. La esencia del asunto, no.

Y es que ahora a cualquier cosa se le llama runner, gin tonic, estatua, queso o amor.

Que nunca te veas en el reflejo del espejo del cuarto de ba帽o con un trozo de hierbabuena en las paletas. Y si lo haces, arranca el coche y dale gas hasta que empieces a oler a mar de nuevo.

 

Salud, dinero y amor,

El guardi谩n entre el centeno

 

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5 de enero de 2015

Una gu铆a desesperada de Reyes Magos

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Esto es para ti. Porque somos iguales. S铆, iguales. 5 de enero y todav铆a no tienes todos los regalos de Reyes, 驴verdad? El a帽o pasado te juraste cambiar, y aqu铆 estamos de nuevo, improvisando a 煤ltima hora. Una vez m谩s. Otro a帽o m谩s. Somos cu帽as de la misma madera. Cartas rotas de la misma baraja. Despreciamos como viles cucarachas a esos repelentes amigos que ya tienen todos los regalos empaquetados y debajo de la cama desde principios de diciembre. Nos regalamos una suicida gymkana a contrarreloj por toda la ciudad en el peor d铆a del a帽o. Empujamos a ancianas y a ni帽os en la cabalgata para llegar a una tienda antes de que echen el cierre. Corremos con la desesperaci贸n de un liberto por las abarrotadas calles de la ciudad llenas de procrastinadores como nosotros. Nos reconocemos en la mirada. Esa angustia en la pupila. Ese aroma a culpabilidad. No podemos luchar contra nuestra naturaleza. No escarmentamos. El 5 de enero es nuestro particular D铆a de la Marmota.

Esta 煤ltima tarde de compras de regalo de Reyes se caracteriza por las siguientes fases:

1. Fase de Negaci贸n: 驴Reyes? A煤n tengo tiempo. Un d铆a da para mucho. De hecho, me voy a parar aqu铆 a tomar un caf茅 en esta cafeter铆a tan bonita mientras leo un libro. Voy sobrado. SO-BRA-DO.

2. Fase de Ira: (Agarrando por las solapas a un dependiente de la FNAC a una hora del cierre) 驴驴Pero c贸mo que ya no te quedan iPads, maldita alima帽a?? 驴驴Has mirado bien en el almac茅n?? Vete otra vez a mirar. Y no vuelvas sin uno.

3. Fase de Negociaci贸n: 驴Vend茅is ese que ten茅is de exposici贸n en el escaparate? 驴Cu谩nto vale? 驴驴Cu谩nto vale?? (tir谩ndole billetes al asustado dependiente como si fuera una bailarina de striptease)

4. Fase de Dolor Emocional: Soy el peor hermano/hijo/novio/padrino del mundo. Todo a la vez. Soy la puta macedonia de la decepci贸n.

5. Fase de Aceptaci贸n: Bueno, seguro que esta antolog铆a po茅tica de la Generaci贸n del 27 que tengo por mi cuarto es el regalo que est谩 deseando mi ahijado quincea帽ero.

Entre nosotros hemos de ayudarnos. Esto es para ti. Para ti, que me has inundado la bandeja de entrada junto a otros desesperados este fin de semana, pidiendo ideas para regalar a tu novio/novia/jefe/primo/padre/suegro/profesor de pilates. Y, francamente, me he emocionado. Me he sentido como esa empollona a la que le ped铆as los apuntes para fotocopiar la v铆spera del examen.

As铆 que no panda el c煤nico.

He elaborado esa聽lista express de regalos de Reyes, originales, bonitos y que son garant铆a de 茅xito, como ideas de 煤ltima hora si se encuentran tan desesperados como me suelo encontrar yo cada 5 de enero.

Apunten y corran:

1.- 聽Las gafas de sol Bob Sdrunk. Solo estas gafas italianas han logrado desbancar a mis querid铆simas Persol. Son una maravilla. Y a煤n no muy conocidas. Yo me he comprado dos modelos.

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2.-Eight & Bob: una colonia con historia.

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Una noche de las vacaciones del verano de 1937 en la Costa Azul, Albert Bouquet simpatiz贸 con un joven estudiante norteamericano que recorr铆a Francia en un descapotable: John F. Kennedy. A los pocos minutos de ser presentados, JFK ya se hab铆a encaprichado con la esencia que utilizaba Albert. La simpat铆a que desprend铆a Kennedy convenci贸 a Albert para dejarle a la ma帽ana siguiente en el hotel un ejemplar de su an贸nima colonia, con una nota: 鈥淓n este tarro encontrar谩s la dosis de glamour franc茅s que le falta a tu simpat铆a americana鈥 .
A la vuelta de sus vacaciones Albert recibi贸 una carta de JFK desde EEUU agradeci茅ndole el detalle y comunic谩ndole el 茅xito que hab铆a tenido el perfume entre sus amistades. Le rogaba que le enviara 8 ejemplares, 鈥 si su producci贸n se lo permite, otro m谩s para mi hermano Bob.

Y desde entonces se llama Eight & Bob.

Les recomiendo la edici贸n especial que viene con el libro en el que se cuenta bien la historia. No la venden en todas las perfumer铆as, ojo.

El a帽o pasado le regal茅 Eight & Bob a un muy buen amigo. Me trae muy buenos recuerdos.

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3.-聽El disco del a帽o.: If the roses don麓t kill us de Christopher Denny.聽聽Una aut茅ntica maravilla indescriptible. Una obra de arte del tipo con la voz m谩s singular que he escuchado en mucho tiempo: a veces parece una mujer, a veces parece un hombre. S茅 que puede parecer raro, pero el resultado no puede ser m谩s cautivador. Es un disco que ha tardado mucho en poder publicarse por los enormes problemas de drogas que atravesaron Mr. & Mrs. Denny. De ah铆 el nombre del disco y lo de las “rosas” asesinas como eufemismo. Una joya. Una golosina musical, si se me permite la edulcorada expresi贸n.聽Esc煤chenlo.

 

 

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4.- Si no encontraran el disco de Christopher Denny (cosa que no me sorprender铆a), siempre pueden recurrir al gran Leonard Cohen.聽Esta canci贸n de su 煤ltimo disco, Popular Problems, es una aut茅ntica obra de arte que escucho en bucle desde hace meses.

 

5.- 聽Noches Azules de la genial Joan Didion. Es el libro que m谩s me ha emocionado este a帽o. Est谩 escrito de una forma tan elegante y con un ritmo tan logrado que no puedes dejarlo ni siquiera por un momento. Del amor incondicional, animal, de una madre por su difunta hija. Lectura obligatoria.

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6.-How to Be Parisian Wherever You Are: Love, Style, and Bad Habits:聽La sheriff de moda por aqu铆, Laura Somoza, me cuasioblig贸 a leer este libro, y la verdad es que me encant贸. Sobre el estilo de vida parisino, h谩bitos poco saludables, amor y moda. Y bastante humor. Y actitud. No tengo problema en admitir que estoy ligeramente enamorado de Caroline de Maigret.

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Me gust贸 bastante m谩s que el soso IT de Alexa Chung (s铆, lo tengo y lo he le铆do. No voy a justificarme. Escribo en ELLE. Tengo licencia para este tipo de cosas).

 

7.-聽Amor es todo lo que necesitas.

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La mejor pel铆cula rom谩ntica (s铆, qu茅 pasa, tambi茅n veo pel铆culas rom谩nticas. Tambi茅n me emborracho y lloro cuando tengo depresi贸n) que he visto este a帽o: Love is All You Need. De la prestigiosa directora danesa Susanne Bier. Inteligente, bien armada, con sentido del humor, con muy buen gusto y con un Pierce Brosnan en estado de gracia. E Italia por todos lados. Se acab贸 tragarse infumables bodrios disfrazados de caramelos rom com. Por fin algo que no atenta contra la inteligencia y el buen gusto en nombre del amor.

 

8.- El libro de Honestidad brutal (o la huida hacia delante de Andr茅s Calamaro)

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S铆. Soy un poco groupie de Calamaro (el otro d铆a me hizo RT a un tuit m铆o y casi me desmayo como una quincea帽era en un concierto de Justin Bieber). El disco Honestidad Brutal siempre me ha acompa帽ado en momentos importantes de mi vida. Y creo que es de lo m谩s genial que nunca se ha grabado en castellano. El periodista musical Dar铆o Manrique (muy recomendable su programa Calles del Ritmo en Radio Gladys Palmera) relata la locura en la que se fragu贸 esta obra de arte de la m煤sica. Indispensable para Calamaristas.

 

9.-聽聽Colovrs. Me encantan las camisetas con bolsillo. Ya lo he escrito muchas veces por aqu铆. Me resultan elegantes y tienen muchas ventajas log铆sticas como poder llevar las gafas de sol. En Colovrs las hacen con infinidad de bolsillos originales y con las mejores camisetas de algod贸n que existen en mi opini贸n, las de American Apparel. Adem谩s, parte de lo que ingresan lo destinan a proyectos solidarios.

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10.-YellowKorner: una de mis tiendas favoritas para hacer regalos. Es una tienda de fotos art铆sticas en edici贸n limitada y a precios razonables. Porque se puede invertir en arte sin ser millonario. Yo voy mucho a la tienda que hay en Hermosilla, en Madrid. Tambi茅n tienen en Chueca, en Barcelona, en Marbella, en Palma y en Bilbao.

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11.- Las chicas con turbantes. 脷ltimamente me he estado fijando que muchas chicas los llevan. Y, caramba, me gustan. Me gustan mucho. Me voy enamorando aleatoriamente por las calles de chicas con turbantes de una forma bastante idiota. No todo iba a ser criticar las tachuelas, los ugly shoes y las zapatillas de runner. Hace unos tres a帽os, en un viaje a Roma, mi amiga Bel茅n llevaba uno y me estuve riendo de ella durante todo el viaje. Todo-el-viaje. Ahora veo que fue una adelantada a su tiempo. Si me est谩s leyendo: perdona, Bel茅n.

He consultado a mis fuentes expertas en la materia y me recomiendan la tienda Mimoki y dos turbantes que hay ahora mismo en Zara.

Y si tu novio se parece a聽Waris Ahluwalia, tambi茅n es una buena opci贸n lo del turbante para 茅l.

Porque Waris Ahluwalia es lo puto m谩s.

Waris

12.-The Sub. Hace cosa de un mes el se帽or Heineken tuvo el detalle de enviarme The Sub para que lo probara. Y ahora est谩 divinamente en mi cocina. Ya saben que yo no me considero un gran consumidor de cerveza. Pero mis amigos la beben como si fuera la 煤ltima coca-cola del desierto, por lo que est谩n encantados y mi piso se ha convertido en el abrevadero en los partidos de Champions.

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Y he descubierto que tengo alma de tabernero. Es francamente divertido esto de tirar cervezas. De hecho, hace unos d铆as le he regalado un Sub a mi amigo Eugenio por su cumplea帽os y ha reaccionado m谩s o menos as铆 al recibirlo

Espero que hayan tomado buena nota y que les sirvan estas recomendaciones.

Y ahora, corran. Corran como nunca han corrido. Empujen, griten y no hagan prisioneros. Nos vemos por las calles.

El tiempo corre en nuestra contra.

Tic, tac. Tic, Tac. Tic, tac

El guardi谩n entre el centeno

@guardian_el_



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