5 de enero de 2015

Una guía desesperada de Reyes Magos

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Esto es para ti. Porque somos iguales. S√≠, iguales. 5 de enero y todav√≠a no tienes todos los regalos de Reyes, ¬Ņverdad? El a√Īo pasado te juraste cambiar, y aqu√≠ estamos de nuevo, improvisando a √ļltima hora. Una vez m√°s. Otro a√Īo m√°s. Somos cu√Īas de la misma madera. Cartas rotas de la misma baraja. Despreciamos como viles cucarachas a esos repelentes amigos que ya tienen todos los regalos empaquetados y debajo de la cama desde principios de diciembre. Nos regalamos una suicida gymkana a contrarreloj por toda la ciudad en el peor d√≠a del a√Īo. Empujamos a ancianas y a ni√Īos en la cabalgata para llegar a una tienda antes de que echen el cierre. Corremos con la desesperaci√≥n de un liberto por las abarrotadas calles de la ciudad llenas de procrastinadores como nosotros. Nos reconocemos en la mirada. Esa angustia en la pupila. Ese aroma a culpabilidad. No podemos luchar contra nuestra naturaleza. No escarmentamos. El 5 de enero es nuestro particular D√≠a de la Marmota.

Esta √ļltima tarde de compras de regalo de Reyes se caracteriza por las siguientes fases:

1. Fase de Negaci√≥n: ¬ŅReyes? A√ļn tengo tiempo. Un d√≠a da para mucho. De hecho, me voy a parar aqu√≠ a tomar un caf√© en esta cafeter√≠a tan bonita mientras leo un libro. Voy sobrado. SO-BRA-DO.

2. Fase de Ira: (Agarrando por las solapas a un dependiente de la FNAC a una hora del cierre) ¬Ņ¬ŅPero c√≥mo que ya no te quedan iPads, maldita alima√Īa?? ¬Ņ¬ŅHas mirado bien en el almac√©n?? Vete otra vez a mirar. Y no vuelvas sin uno.

3. Fase de Negociaci√≥n: ¬ŅVend√©is ese que ten√©is de exposici√≥n en el escaparate? ¬ŅCu√°nto vale? ¬Ņ¬ŅCu√°nto vale?? (tir√°ndole billetes al asustado dependiente como si fuera una bailarina de striptease)

4. Fase de Dolor Emocional: Soy el peor hermano/hijo/novio/padrino del mundo. Todo a la vez. Soy la puta macedonia de la decepción.

5. Fase de Aceptaci√≥n: Bueno, seguro que esta antolog√≠a po√©tica de la Generaci√≥n del 27 que tengo por mi cuarto es el regalo que est√° deseando mi ahijado quincea√Īero.

Entre nosotros hemos de ayudarnos. Esto es para ti. Para ti, que me has inundado la bandeja de entrada junto a otros desesperados este fin de semana, pidiendo ideas para regalar a tu novio/novia/jefe/primo/padre/suegro/profesor de pilates. Y, francamente, me he emocionado. Me he sentido como esa empollona a la que le pedías los apuntes para fotocopiar la víspera del examen.

As√≠ que no panda el c√ļnico.

He elaborado esa¬†lista express de regalos de Reyes, originales, bonitos y que son garant√≠a de √©xito, como ideas de √ļltima hora si se encuentran tan desesperados como me suelo encontrar yo cada 5 de enero.

Apunten y corran:

1.- ¬†Las gafas de sol Bob Sdrunk. Solo estas gafas italianas han logrado desbancar a mis querid√≠simas Persol. Son una maravilla. Y a√ļn no muy conocidas. Yo me he comprado dos modelos.

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2.-  Eight & Bob: una colonia con historia.

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Una noche de las vacaciones del verano de 1937 en la Costa Azul, Albert Bouquet simpatiz√≥ con un joven estudiante norteamericano que recorr√≠a Francia en un descapotable: John F. Kennedy. A los pocos minutos de ser presentados, JFK ya se hab√≠a encaprichado con la esencia que utilizaba Albert. La simpat√≠a que desprend√≠a Kennedy convenci√≥ a Albert para dejarle a la ma√Īana siguiente en el hotel un ejemplar de su an√≥nima colonia, con una nota: ‚ÄúEn este tarro encontrar√°s la dosis de glamour franc√©s que le falta a tu simpat√≠a americana‚ÄĚ .
A la vuelta de sus vacaciones Albert recibi√≥ una carta de JFK desde EEUU agradeci√©ndole el detalle y comunic√°ndole el √©xito que hab√≠a tenido el perfume entre sus amistades. Le rogaba que le enviara 8 ejemplares, ‚Äú‚Ķy si su producci√≥n se lo permite, otro m√°s para mi hermano Bob‚ÄĚ.

Y desde entonces se llama Eight & Bob.

Les recomiendo la edición especial que viene con el libro en el que se cuenta bien la historia. No la venden en todas las perfumerías, ojo.

El a√Īo pasado le regal√© Eight & Bob a un muy buen amigo. Me trae muy buenos recuerdos.

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3.-¬†El disco del a√Īo.: If the roses don¬īt kill us de Christopher Denny.¬†¬†Una aut√©ntica maravilla indescriptible. Una obra de arte del tipo con la voz m√°s singular que he escuchado en mucho tiempo: a veces parece una mujer, a veces parece un hombre. S√© que puede parecer raro, pero el resultado no puede ser m√°s cautivador. Es un disco que ha tardado mucho en poder publicarse por los enormes problemas de drogas que atravesaron Mr. & Mrs. Denny. De ah√≠ el nombre del disco y lo de las “rosas” asesinas como eufemismo. Una joya. Una golosina musical, si se me permite la edulcorada expresi√≥n.¬†Esc√ļchenlo.

 

 

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4.- Si no encontraran el disco de Christopher Denny (cosa que no me sorprender√≠a), siempre pueden recurrir al gran Leonard Cohen.¬†Esta canci√≥n de su √ļltimo disco, Popular Problems, es una aut√©ntica obra de arte que escucho en bucle desde hace meses.

 

5.- ¬†Noches Azules de la genial Joan Didion. Es el libro que m√°s me ha emocionado este a√Īo. Est√° escrito de una forma tan elegante y con un ritmo tan logrado que no puedes dejarlo ni siquiera por un momento. Del amor incondicional, animal, de una madre por su difunta hija. Lectura obligatoria.

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6.- How to Be Parisian Wherever You Are: Love, Style, and Bad Habits: La sheriff de moda por aquí, Laura Somoza, me cuasiobligó a leer este libro, y la verdad es que me encantó. Sobre el estilo de vida parisino, hábitos poco saludables, amor y moda. Y bastante humor. Y actitud. No tengo problema en admitir que estoy ligeramente enamorado de Caroline de Maigret.

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Me gustó bastante más que el soso IT de Alexa Chung (sí, lo tengo y lo he leído. No voy a justificarme. Escribo en ELLE. Tengo licencia para este tipo de cosas).

 

7.- Amor es todo lo que necesitas.

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La mejor pel√≠cula rom√°ntica (s√≠, qu√© pasa, tambi√©n veo pel√≠culas rom√°nticas. Tambi√©n me emborracho y lloro cuando tengo depresi√≥n) que he visto este a√Īo: Love is All You Need. De la prestigiosa directora danesa Susanne Bier. Inteligente, bien armada, con sentido del humor, con muy buen gusto y con un Pierce Brosnan en estado de gracia. E Italia por todos lados. Se acab√≥ tragarse infumables bodrios disfrazados de caramelos rom com. Por fin algo que no atenta contra la inteligencia y el buen gusto en nombre del amor.

 

8.- El libro de Honestidad brutal (o la huida hacia delante de Andrés Calamaro)

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S√≠. Soy un poco groupie de Calamaro (el otro d√≠a me hizo RT a un tuit m√≠o y casi me desmayo como una quincea√Īera en un concierto de Justin Bieber). El disco Honestidad Brutal siempre me ha acompa√Īado en momentos importantes de mi vida. Y creo que es de lo m√°s genial que nunca se ha grabado en castellano. El periodista musical Dar√≠o Manrique (muy recomendable su programa Calles del Ritmo en Radio Gladys Palmera) relata la locura en la que se fragu√≥ esta obra de arte de la m√ļsica. Indispensable para Calamaristas.

 

9.-  Colovrs. Me encantan las camisetas con bolsillo. Ya lo he escrito muchas veces por aquí. Me resultan elegantes y tienen muchas ventajas logísticas como poder llevar las gafas de sol. En Colovrs las hacen con infinidad de bolsillos originales y con las mejores camisetas de algodón que existen en mi opinión, las de American Apparel. Además, parte de lo que ingresan lo destinan a proyectos solidarios.

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10.- YellowKorner: una de mis tiendas favoritas para hacer regalos. Es una tienda de fotos artísticas en edición limitada y a precios razonables. Porque se puede invertir en arte sin ser millonario. Yo voy mucho a la tienda que hay en Hermosilla, en Madrid. También tienen en Chueca, en Barcelona, en Marbella, en Palma y en Bilbao.

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11.- Las chicas con turbantes. √öltimamente me he estado fijando que muchas chicas los llevan. Y, caramba, me gustan. Me gustan mucho. Me voy enamorando aleatoriamente por las calles de chicas con turbantes de una forma bastante idiota. No todo iba a ser criticar las tachuelas, los ugly shoes y las zapatillas de runner. Hace unos tres a√Īos, en un viaje a Roma, mi amiga Bel√©n llevaba uno y me estuve riendo de ella durante todo el viaje. Todo-el-viaje. Ahora veo que fue una adelantada a su tiempo. Si me est√°s leyendo: perdona, Bel√©n.

He consultado a mis fuentes expertas en la materia y me recomiendan la tienda Mimoki y dos turbantes que hay ahora mismo en Zara.

Y si tu novio se parece a Waris Ahluwalia, también es una buena opción lo del turbante para él.

Porque Waris Ahluwalia es lo puto m√°s.

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12.-¬†The Sub. Hace cosa de un mes el se√Īor Heineken tuvo el detalle de enviarme The Sub para que lo probara. Y ahora est√° divinamente en mi cocina. Ya saben que yo no me considero un gran consumidor de cerveza. Pero mis amigos la beben como si fuera la √ļltima coca-cola del desierto, por lo que est√°n encantados y mi piso se ha convertido en el abrevadero en los partidos de Champions.

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Y he descubierto que tengo alma de tabernero. Es francamente divertido esto de tirar cervezas. De hecho, hace unos d√≠as le he regalado un Sub a mi amigo Eugenio por su cumplea√Īos y ha reaccionado m√°s o menos as√≠ al recibirlo

Espero que hayan tomado buena nota y que les sirvan estas recomendaciones.

Y ahora, corran. Corran como nunca han corrido. Empujen, griten y no hagan prisioneros. Nos vemos por las calles.

El tiempo corre en nuestra contra.

Tic, tac. Tic, Tac. Tic, tac

El guardi√°n entre el centeno

@guardian_el_



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2 de enero de 2015

La primera película que vi por segunda vez

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Ayer fue el primer d√≠a de este a√Īo reci√©n estrenado cuyas suelas a√ļn nos resbalan por la calle. As√≠ que me met√≠ en un cine. Ir cada primero de enero al cine es una tradici√≥n que mantengo desde hace tiempo. Ayer toc√≥ The Imitation Game¬†(grande, Benedict Cumberbatch). Y es que no conozco nada mejor que sentarse frente a esa enorme pantalla para que te cuenten una historia y airear la mente tras unos d√≠as de cenas familiares, comidas pantagru√©licas, serpentinas y whatsapps intensos. Es lo m√°s parecido a abrir una ventana y ventilar una habitaci√≥n cargada tras una noche de whisky y tabaco. Como pedir asilo pol√≠tico en la embajada de un pa√≠s imaginario.

Una vez leí, no me acuerdo si a Umbral o a Garci, una frase con la que me siento plenamente identificado. Nunca supe qué me gusta más: ir al cine, el cine o los cines.

Mientras volvía a casa, andando por esas calles sorprendentemente vacías y frías, me puse a pensar en la primera película que vi por segunda vez en un cine.

Cómo olvidar aquella primera película que fuiste a ver dos veces al cine.

Cómo olvidarla.

Hay ciertas películas que uno desearía no haber visto nunca para poder volver a ver de nuevo por primera vez. Una de esas historias que te hacen abandonar la oscuridad del cine trastabillando como un boxeador al que acaban de sacudir un crochet demoledor. Una de esas películas que te escupen a la calle y todo en ella te parece distinto a cuando entraste: las luces, los coches, los olores, los ruidos. Y los anuncios luminosos te parecen estrellas y las estrellas, anuncios luminosos, como le ocurría a Lorca paseando por las calles de Nueva York. Y por un instante sospechas que tu vecino de butaca te ha deslizado MDMA en la bebida cuando no mirabas.

Y te vas alejando, calle abajo, dando la espalda al cine, rumiando lo que acabas de ver, sumido entre el respeto y la confusi√≥n, como un ni√Īo que sale del mar tras ser volteado por una ola: vagamente desorientado pero con esa inconfundible sensaci√≥n de estar vivo.

Lo cuenta el escritor David Gilmour: ‚Äú‚Ķla segunda vez que ves una pel√≠cula realmente es la primera. Necesitas saber c√≥mo acaba para poder apreciar en su plenitud la belleza de una historia bien contada desde el principio‚ÄĚ.

No, no hablo de cuando te viste arrastrado por esa protonovia que quer√≠a ver ‚ÄúLove Actually” de nuevo. Ni de esa pel√≠cula de Woody Allen en la que te metiste otra vez accidentalmente y que te hizo darte cuenta de que realmente necesitabas visitar con urgencia al oculista. Me refiero a aquella pel√≠cula que, tras el The End, te hizo pensar por primera vez: Necesito-volver-a-ver-esto-otra-vez.

A m√≠ me pas√≥ con 11 o 12 a√Īos. Era mi cumplea√Īos y mi madre me dej√≥ invitar a un amigo al cine. Aunque pueda sonar algo raro, jam√°s fui al cine con mis padres. Mi padre siente una enorme claustrofobia en los espacios oscuros y cerrados. Y a mi madre solo le gustan las historias de amores imposibles entre alguna hu√©rfana sordomuda y un valiente soldado brit√°nico separados por una guerra mundial con malvados nazis de por medio que no creen en el amor. As√≠ que necesitaba buscarme la vida.

Agarr√© el Diario Monta√Ī√©s por la parte de atr√°s e investigu√© la cartelera en busca de una pel√≠cula. Cuando eras ni√Īo, elegir una pel√≠cula que ver en el cine era una tarea relativamente sencilla. Primero eliminabas todas las pel√≠culas “No recomendadas para menores de 18 a√Īos” por imperativo materno. Luego todas las que se proyectaban en cines en un radio de acci√≥n que requer√≠an desplazarte en coche. Y finalmente te cargabas todos los dramas y pel√≠culas rom√°nticas. Gracias a este sofisticado proceso de selecci√≥n fue c√≥mo acab√© sacando dos entradas para una pel√≠cula completamente desconocida para m√≠.

Se llamaba ‚ÄúMejor…imposible‚ÄĚ.

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Hay que estar muy seguro de tu pel√≠cula y de ti mismo para llamarla “Mejor…imposible”. Es como cuando pones a una pizza el nombre de tu local: te expones a una severa humillaci√≥n.

Conocía a ese tal Jack Nicholson que aparecía en el cartel de la película del mismo modo que uno conoce a un pariente lejano con el que solo coincide en bodas y comuniones. Podía reconocerlo por la calle. Y sabía su nombre. Pero no había pasado demasiado tiempo con él.

Recuerdo sentarme en la butaca del cine Los √Āngeles con cierto nerviosismo, preocupado porque a mi amigo le gustara aquella pel√≠cula a la que lo hab√≠a arrastrado. Recientemente hab√≠amos ido a ver una preciosa pel√≠cula llamada¬†Profesor Holland, que a m√≠ me hab√≠a fascinado, pero que a mis amigos les hab√≠a aburrido miserablemente. No pod√≠a gastar m√°s cartuchos.

Mi prestigio estaba en juego, maldita sea.

Mejor… imposible empieza con una escena brutal en la que Jack Nicholson destroza verbalmente a su vecino. Consigue ser cruel y, al mismo tiempo, logra transmitir que, realmente, en el fondo, √©l no es as√≠ de horrible. Basta esta simple puesta en escena para entender toda la personalidad que subyace bajo su personaje. Ese momento, el dominio de la hip√©rbole, el sarcasmo, esa forma de hablar de Nicholson, y su mirada. Fue cuando aprend√≠ que en esta vida no hay arma m√°s demoledora que el sentido del humor.

Y aquello hizo clic en mí.

Pues yo trabajo a todas horas. As√≠ que nunca, nunca, me interrumpas, ¬Ņde acuerdo? Ni aunque haya un incendio. Ni siquiera si oyes un golpe seco en mi casa y al cabo de una semana sale de aqu√≠ un olor que tan solo puede ser el de un cad√°ver putrefacto, y has de llevarte un pa√Īuelo a la cara, porque el hedor es tan fuerte que te vas a desmayar, a√ļn as√≠, no llames aqu√≠. O si es la noche de las elecciones, y est√°s emocionado y quieres celebrarlo porque alg√ļn chupapollas con el que sales ha sido elegido primer presidente marica de los Estados Unidos, y ha decidido que va a llevarte a hacer locuras a Camp David, y quieres a alguien con quien compartir ese momento. No llames. No. A esta puerta, no.

El personaje de Jack Nicholson se pasa pr√°cticamente toda la pel√≠cula insultando a jud√≠os, negros, homosexuales, camareros, secretarias, asistentas, mujeres en general, m√©dicos, puertorrique√Īos, perros, y casi cualquier colectivo susceptible de opresi√≥n. Y a√ļn as√≠ consigue caerte bien.

Eran otros tiempos. Ciertas bromas estaban permitidas y ganar un Oscar no consistía en engordar/adelgazar 20 kilos y estar durante horas en la sala de maquillaje para imitar en un biopic a un personaje histórico ya fallecido como si fuera Lluvia de Estrellas. Jack Nicholson se tuvo que crear un personaje de la nada, sin vídeos, sin fotos, sin perfiles psicológicos, sin una vida llena de obras y milagros. Y sacó Matrícula de Honor sin usar chuleta.

Cuando meses m√°s tarde vi a Jack Nicholson en el telediario recogiendo el Oscar al mejor actor, evitando las l√≠neas de las baldosas como su personaje en Mejor Imposible, lo interpret√© como una broma privada, algo solo entre nosotros, y tuve la idiota sensaci√≥n de sentirme una peque√Īa parte de aquel Oscar. ¬°Hab√≠a ido a verla dos veces! Raro que no me mencionara en el discurso de agradecimiento.

Aquella tarde sal√≠ del cine con mi amigo tocado por lo que acababa de ver. Alteraba mi orden natural de las cosas. Y lo cierto es que Mejor… Imposible tampoco es que sea la gran obra maestra del cine. Adolece de cierto sentimentalismo de sit-com norteamericana y chapotea por momentos entre varios g√©neros sin acabar de definirse. Pero a m√≠ me toc√≥. Fue el momento y el lugar. Como cuando te gusta una chica: simplemente te gusta. Y explicar por qu√© te gusta es algo que nunca se deber√≠a hacer, como con los trucos de magia y los tatuajes.

Me gusta Mejor…Imposible por cosas tan prosaicas como esos pisos neoyorquinos de techos altos, porque suena ‚ÄúDays like this‚ÄĚ de Van Morrison, por las man√≠as de Jack Nicholson y por la risa tan inteligente como seductora de Helen Hunt. Pero principalmente me gusta porque me gusta.

Al d√≠a siguiente de salir conmocionado tras ver Mejor…Imposible, arrastr√© a mi primo mayor a ver la misma pel√≠cula con la excusa de mi cumplea√Īos. Y recuerdo muchas cosas de aquella tarde. Recuerdo a la mujer de la taquilla, masticando chicle y levantado las cejas al verme plantado de nuevo otra vez ah√≠. Recuerdo la ropa que llevaba cada uno. Pero, sobre todo, recuerdo que lo que m√°s me gust√≥ fue la sensaci√≥n de saber de antemano qu√© iba a pasar y poder ver la reacci√≥n de los ah√≠ presentes con cada broma. Disfrutar compartiendo mi secreto.

Hace poco leía una frase del director de cine Truffaut que me fascinó y que me devolvió a aquella primera vez que vi una película por segunda vez en el cine:

Lo más bello que se puede ver en una sala de cine es cuando vas hasta el frente, te das la vuelta, y contemplas la luz de la pantalla reflejada en las caras de esas personas completamente absortas viendo una película que les gusta.

Julia Roberts & Hugh Grant Notting Hill ©Universal Studios

Ya est√° aqu√≠ 2015. No voy a soltar m√°s consejos de galletas de la fortuna de los que circulan por ah√≠. Vive. Sue√Īa. Enam√≥rate. Equiv√≥cate. Atr√©vete, salte del closet. Viaja. Huele un naranjo. Baila sobre la hierba descalzo bajo la lluvia.¬†

Porque la vida, a veces, consiste en placeres tan secretos, mundanos e intensos como disfrutar viendo a otros disfrutar.

Que tengan mucho de esto.

Feliz a√Īo, etc.

 

El guardi√°n entre el centeno

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